El problema real no es el importe, es la variabilidad
Ganar 1.200 $ un mes y 300 $ al siguiente es más difícil de gestionar que ganar 700 $ todos los meses. El cerebro se ajusta al mejor mes, nunca al peor. Por eso el método consiste en esconderte tu propio dinero.
Las cuatro cuentas
Una cuenta de cobro donde entra todo; una cuenta de explotación para los gastos de la actividad; una cuenta de provisiones para impuestos e imprevistos; y una cuenta personal donde cae tu sueldo. Ningún gasto personal sale nunca de las tres primeras.
Fijar el sueldo sobre la media baja
Toma tus últimos seis meses, quita el mejor y el peor, haz la media de los cuatro restantes y págate el 60 % de esa cifra. Es poco; ese es exactamente el objetivo. Los excedentes se acumulan y suavizan los meses flojos sin que tengas que pensarlo.
Cuándo subir ese sueldo
Cuando tu cuenta de provisiones cubra tres meses completos de gastos, sube tu sueldo un 15 %, no más. Repite cada seis meses. En dos años, la mayoría de nuestros coachees se paga más que un empleado de su sector, sin haber pasado miedo a fin de mes.